¿Has empezado a practicar yoga?

¿Has empezado a practicar yoga?

Siempre había sido uno de tus propósitos para los principios de año, pero nunca lo habías hecho realidad: “quiero empezar a hacer yoga…, voy a empezar a hacer yoga…” Y por fin este año ha sido el definitivo: has empezado a practicar yoga. Ahora mismo estás en ese momento en el que no sabes si te gusta, si no te gusta, si es para ti, si prefieres otra cosa… Pues eso… sigue leyendo. Esto a lo mejor te puede interesar.

Cuando empecé a hacer yoga hace ya bastante tiempo, yo era la primera que pensaba que aquello no era para mí. Ya lo comenté en uno de mis artículos del blog ‘Mi experiencia con el yoga’. También se lo comentaba a muchos de mis amigos y sus respuestas iban desde un “no vas a durar ni un mes…”  hasta “…quién sabe. A lo mejor te gusta y todo…” Y ya ves. Aquí estoy y por supuesto, aquí sigo.

Pues bien, volvamos a ti. Ya has empezado y parece que quieres continuar. Lo siguiente que te indico me sirvió mucho a mí. Toma nota porque seguro que a ti también te va a venir muy bien.

 

  1. Date tiempo.

Teniendo en cuenta todo lo que el yoga me ha aportado desde que empecé hasta ahora, sólo te puedo decir que cuando comiences con la práctica, si crees que no te gusta o que no es para ti,  date primero la oportunidad de seguir practicando unos dos meses durante dos o tres horas semanales antes de tirar la toalla. Si después de este periodo sigues pensando que no es para ti, invierte tu energía en algo que te llene más. Si por el contrario tu intención es ir a por el tercer mes de práctica: enhorabuena. Lo has conseguido. Estás realizando la mejor inversión de toda tu vida.

  1. Empieza a observar y a escuchar tu cuerpo.

Una vez que has  pasado por la etapa inicial del yoga que es la de no parar y seguir practicando, probablemente ya habrás descubierto que esto no es lo que pensabas: algo que parecía fácil y lleClase yogavadero. Te has dado cuenta de que la figura del instructor es muy importante. De hecho has estado muy pendiente de él para ver cómo realizar las asanas y has seguido todas sus indicaciones. Has estado más pendiente del exterior que de tu interior. No te preocupes. Es normal. Pero ahora te toca estar más pendiente de ti. Empieza no sólo a mirar hacia afuera, sino también hacia adentro. Vas a descubrir muchas partes de tu cuerpo que no sabías que existían. Deja que tu cuerpo    se adapte a lo nuevo sin forzarlo. Sólo puedes permitirte dolores “sanos”, que sabes que te están haciendo bien. Desde el momento en que empieces a sufrir, no estás haciendo yoga.

  1. Sé consciente de tu respiración.

Es algo que hacemos desde que nacemos: respirar. Pero pocas son las veces que somos conscientes de nuestra respiración. Sentir nuestra respiración es uno de los pasos más importantes en yoga pues empezamos a dejar de hacer las cosas mecánicamente. Además cuando reparamos en nuestra respiración, estamos ayudando a regular nuestro estado mental y emocional. El aprender a respirar de la forma correcta nos hace sentirnos más sanos, tranquilos y nos ayuda a afrontar las situaciones de otra manera. Probablemente ya te lo habrá indicado tu instructor, pero recuerda que la forma correcta de respirar es empujar el abdomen hacia afuera en la inhalación y dejarlo volver hacia adentro en la exhalación.

  1. Sé constante y precavido.

Si eres constante con la práctica notarás los avances en tu cuerpo. El cuerpo es muy agradecido, así que poco a poco sentirás cada vez más comodidad en las posturas. Seguro que ya conoces muchas de ellas, pero siempre realizarás alguna asana por primera vez. Así que sé precavido: mira primero cómo lo hace tu profesor y escucha sus instrucciones. Intenta no hacerlo a la vez que él ya que te puede resultar más difícil y podrías lesionarte. Además tu instructor debería saber si hay algo que te podría impedir disfrutar de la práctica o si vas a necesitar modificaciones en algunas posturas: algún problema de salud, embarazo, lesiones... Procura mantenerlo informado.

  1. Consulta todas tus dudas.

Cuando empiezas a hacer yoga, te surgen muchas dudas. Pues adelante, pregunta a tu instructor todo lo que necesites. Busca el momento adecuado para hacerlo: al salir de una asana, al principio o al final de la clase…, seguro que encuentras el momento. Lo importante es que no te quedes con la duda.

  1. Practica con comodidad.

Habrás tenido la oportunidad de comprobar que hay una ropa más adecuada que otra para hacer yoga. Lo que está claro es que necesitas sentirte cómodo durante la práctica. Por un lado, la ropa holgada te permite hacer los movimientos libremente, sin presionar ninguna parte de tu cuerpo. Pero también te habrás dado cuenta de que si los atuendos son demasiado anchos,  te pueden molestar en algunas posturas, sobre todo en las inversiones. Intenta encontrar en tu ropa un término medio que te permita  practicar con la mayor comodidad posible.

  1. Utiliza tu propia esterilla.

Esterilla propiaNormalmente los centros donde practicas yoga ponen a tu disposición el material necesario. Seguramente en tu centro no faltan esterillas, bloques, cojines, cintas, mantas…, todo lo necesario para que aproveches tu práctica al máximo. Sin embargo, si ya has decidido que el yoga va a formar parte de tu vida, te invito a que tu primera inversión la hagas en una buena esterilla. Infórmate bien del material y del grosor antes de adquirir una. Todos los demás accesorios pueden esperar e incluso puede que ni los utilices. Sin embargo, siempre he considerado que la esterilla es bastante personal. Prueba y verás que una vez y tengas la tuya, se convertirá en tu compañera de viaje.

 

 

8. Ten a mano los accesorios necesarios antes de comenzar la práctica.

Antes de entrar de lleno en la práctica, te habrás dado cuenta de que es  conveniente tener  a mano los accesorios necesarios. No todos los cuerpos son iguales y la práctica del yoga es única para cada persona. Por eso lo ideal es utilizar todo lo necesario que nos permita sacar el máximo provecho de ella. Tu instructor ya te habrá indicado cuáles son los props (también llamados así) que mejor van para tu práctica, así que recuerda tenerlos a tu lado para que no interrumpas tu práctica una vez comenzada.  

9. Realiza tu práctica descalzo. Asana árbol. Yoga

Es muy importante este aspecto. Normalmente en un centro de yoga no te dejan entrar con zapatos a la zona de la práctica, por lo que se da por hecho que practicarás descalzo. Pero si vas a practicar en casa o en algún otro sitio donde no tienes esto en cuenta, recuerda practicar descalzo. Intenta incluso no utilizar calcetines. Podrían hacer que resbalases en la esterilla. Sólo te recomiendo que te los pongas en la relajación final, pero no durante la práctica. No hay nada como tener los pies desnudos para sentir el enraizamiento en la tierra. Además, sentirás cómo su apoyo te ayuda a sostener la postura y a mejorar tu equilibrio.

10. No compitas.

Ni contigo mismo ni con los demás. Es una de las cosas más difíciles de conseguir en el yoga. En nuestra vida estamos tan acostumbrados a competir, que nos es difícil no hacerlo. Seguro que en más de una ocasión ya te has visto intentando hacer un poco más que tu compañero de al lado. Esta es una de las razones por las que muchas veces invitamos a cerrar los ojos. Para no centrarnos en el exterior, sino en el interior de nosotros mismos. En nuestra práctica no tenemos que llegar a ningún sitio. Si hoy intentas coger la punta de tus pies, pero resulta que no llegas, no te preocupes: así está perfecto. No se trata de ver hasta donde llegas, sino de disfrutar del camino… es más,  cuando menos te lo esperes, verás que aquello que al principio te parecía imposible, lo has logrado. Lo dicho, disfruta del camino, no de la meta.

 

¡Namasté!

 

 

Por Victoria Galván

 

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