Yoga: 11 razones para un retiro

Yoga: 11 razones para un retiro

Según un informe del Mercado de Turismo del Bienestar, las vacaciones destinadas a disfrutar de la naturaleza y desconectar (en muchas ocasiones consideradas como retiros) van camino de crecer más del 10% en los próximos años.  No me extraña. Al respecto, tengo unas cuantas razones propias por las que recomendaría disfrutar de algo así a cualquiera que quiera probar.

Te comento: hace ya unos cuantos años, buscando alternativas para hacer unas vacaciones diferentes, se me ocurrió buscar algo relacionado con la naturaleza, con la tranquilidad, con el descanso, que me ayudase a desconectar un poco del trajín de todos los días, pero que a la vez me permitiese seguir disfrutando de lo que me gusta: practicar yoga, hacer caminatas, conocer gente, visitar lugares nuevos, tener tiempo para mí… Y lo encontré. No tenía claro que algo así fuera ofertado. Pero sí, sí que existe. Simplemente buscando en internet, o en agencias, incluso en revistas, puedes llegar al sitio que andas buscando.  

Pues eso. Tras unos cuantos retiros de yoga disfrutados en diferentes años y en diferentes sitios, quiero compartir por qué creo que si este tipo de experiencias te gusta, deberías probar y ver qué encuentras. Estas son algunas de las razones con las que me encontré yo.

  • Conoces lugares nuevos:

Y sí, es verdad. A ver, no es que recorras tres ciudades diferentes en un día, pero sí que normalmente he elegido reasana en una rocatiros en diferentes sitios y en diferentes países porque, como algunos días son destinados a hacer caminatas o excursiones, no desaprovecho la ocasión para hacer turismo y conocer lugares en los que no he estado antes. Además, como muchas veces los retiros se realizan en lugares mágicos, los rincones que normalmente te encuentras ofrecen paisajes espectaculares, como sacados de portadas de revistas. ¡Una maravilla!

 

  • Conoces gente nueva:

Siempre he ido sola a un retiro. Excepto una vez, que me puse de acuerdo con una amiga a la que había conocido en un retiro del año anterior, y decidimos compartir nuevamente experiencia. Son las únicas vacaciones que no disfruto ni con mi maridoAutora y amiga en retiro ni con otros amigos. No por nada, sino simplemente porque a ellos les gusta otro tipo de experiencias. Así que es como un regalo que me hago a mí misma una vez al año. Algo así te permite conocer a gente con ideas afines a las tuyas y con la que compartes muchas vivencias. Además te encuentras con gente que viene de todos lados, e incluso de diferentes países. Todo esto me aporta un gran enriquecimiento cultural, a la vez que algunos buenos amigos con los que sigo en contacto una vez y se acaban las vacaciones.

  • Comes sano:

Yo ahora mismo soy bastante consciente de lo que como y le doy muchísima importancia a la alimentación. Pero en un principio no lo era tanto, y una temporadita de retiro, aunque fuese corta, me servía para desintoxicar mi cuerpo de tanto exceso. Ya sólo comer más sano, me hacía sentir mejor. Además, normalmente la calidad de la comida es excelente y encima no tienes que preocuparte en cocinar. Sinceramente, no se puede pedir más.

  • Practicas yoga:

Es verdad que hay muchos retiros en los que te ofrecen actividades diferentes, pero en mi caso en concreto, siempre elijo alguno en el que se practique yoga porque para mí es fundamental. Muchas veces se practica yoga a primera hora de la mañana antes del desayuno, con lo cual es una manera sana de “obligar” a levantarte de la cama. Y si algún día no apetece, pues no pasa nada porque todas las actividades son voluntarias.  Además me encanta practicar con nuevos profesores porque Yoga en retirode todos siempre aprendo algo. Por otra parte, no sólo de asanas vive el yoga.  Se suele trabajar mucho también el control de la respiración, la meditación, y todo lo que la práctica en sí ofrece. Luego por las tardes, durante la estancia, suele haber algún taller de yoga más específico entre todas las actividades que se ofrecen. Pero bueno, todo eso siempre dependiendo del retiro en el que haya estado. El caso es que tanto como si has practicado yoga anteriormente, como si no, es una de las más gratificantes experiencias que te puedes llevar en tu vuelta a casa.

 

 

  • Pruebas nuevas actividades:

Los talleres que normalmente se realizan en un retiro siempre son un gran reclamo. De hecho es una de las cosas que más me llaman la atención. Es una ocasión ideal para probar algo diferente que a lo mejor no te habías planteado anteriormente. Sin ir más lejos, en uno de estos talleres fue donde descubrí que me encantaba bailar y nada más terminar esas vacaciones busqué un lugar en el que desarrollar mi nueva afición. Desde entonces me siento como una niña cada vez que me pongo a bailar. Me encanta. No lo dejaría por nada del mundo.  Me he encontrado talleres tan diversos como los de biodanza, expresión corporal, bailes del mundo, yoga nidra, risoterapia… , unos me han gustado más que otros, pero para eso son, para probar y si no te gusta siempre podrás dedicar tu tiempo a otra cosa.

  • Haces senderismo:

El senderismo suele ser también una de las actividades más populares que te puedes encontrar y que suele gustar a todo el mundo. Yo, por lo menos, nunca he desaprovechado la ocasión de disfrutar de cada una de las diferentes caminatas. Es la actividad que más ayuda a estar en contacto con la naturaleza, desconectar de la vida ajetreada que normalmente nos lleva allí, disfrutar de los diferentes sonidos, respirar aire puro y seguir disfrutando de la tranquilidad que estos retiros te suelen brindar. ¡Todo un lujo!

  • Te desintoxicas durante un tiempo de las tecnologías:

Hoy en día parece casi imposible desconectarse de todo lo que sucede a nuestro alrededor. En un retiro te desconectas voluntariamente de todo eso. Poco a poco las ganas de estar continuamente pendiente de lo de fuera van cediendo a las ganas de disfrutar de todo lo

que te ofrece el estar desconectado. Te centras más en la gente, en el sitio, en el aquí y ahora que tanta falta nos hace.

autora en hamaca
  • Ganas creatividad:

Me ha sorprendido y mucho como un retiro ha podido potenciar mis habilidades creativas. Es algo así como que estás esperando a que tu mente esté más relajada para que te venga la inspiración. Aparte de haber hecho que descubra lo que me gusta el baile, también ha hecho reencontrarme con aficiones que tenía hace mucho tiempo, pero que ya había dejado de lado, como por ejemplo, escribir y pintar. Y luego son cosas que afortunadamente reincorporas y que disfrutas haciendo en tu vida diaria.

  • Meditas:

En un entorno natural es mucho más fácil conectar con tu yo interior. Cuando practicas yoga más asiduamente, la energía que aportas a tu cuerpo a través de las diferentes asanas te ayuda a conseguir mejores resultados a la hora de meditar. Es como si la mente te pidiera ese momento porque está preparada para ello y tú lo aprovechas.

  • Te diviertes:Momentos divertidos

¡Y tanto! Un retiro de yoga no tiene por qué ser la excepción. Hay tiempo para todo. Además de que normalmente lo eliges porque el yoga es algo que te gusta, existen muchos otros momentos en los que realmente te lo pasas bien. Ya no solo es el tiempo que compartes contigo mismo, sino también el que compartes con los demás: las comidas, las caminatas, los talleres, las excursiones, las veladas… Todo se convierte en un espacio en el que simplemente tienes que disfrutar del momento.

  • Vuelves a casa renovado:

Un retiro de este tipo puede ser un importante punto de inflexión en tu vida. Siempre sacas algo de cada uno de ellos. Te anima a crear o retomar buenos hábitos; te interesas más por el cuidado de tu cuerpo y de tu mente; aprendes de todo y de todos… Y si por casualidad te interesas por el yoga, y nunca has practicado esta disciplina anteriormente, puede ser una especie de introducción a una práctica que podría cambiar tu vida. Si no has hecho yoga antes, esta es una de las mejores maneras de comenzar. Y si ya el yoga forma parte de tu vida, sabes que este tipo de vacaciones te ayudarán a sentirte más relajado y volverás a casa lleno de energía después de un merecidísimo descanso.

Estas son algunas de las razones por las que considero que lo de hacer un retiro al menos una vez al año se ha convertido en una necesidad. Seguro que hay muchas razones más. ¿Por qué no pruebas y encuentras las tuyas? Podría convertirse en una de las experiencias más maravillosas y gratificantes de tu vida. 

 

 

Por Victoria Galván

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